lunes, 8 de abril de 2013



Campaña contra la delincuencia en El Salvador.


Marco institucional:

Somos un movimiento dentro del cual nos estamos comprometiendo a ayudar con la disminución de la delincuencia, ya que el problema de nuestro país esta fuera de las manos del gobierno, con este proyecto estamos dándoles a los jóvenes una opción para que puedan mantenerse lejos de la delincuencia.


Objetivos:

* Objetivo principal: Concientizar a los jóvenes sobre los riesgos que existen al unirse a una pandilla.

Horarios:

*Todos los días de la semana.
*De 7:00 a.m hasta 6:00 p.m

Beneficiarios:

*Todos los jóvenes que dejan sus estudios por unirse a las pandillas y los que están apunto de hacerlo.

Localización:
*En la avenida el Jabalí. Soyapango, San Salvador

Responsables:
* Lida. Daniela Carolina Pérez Estrada.
* Lida. Jessica Ivonne Pérez Estrada.
* Lida. Valeria Beatríz Pérez Estrada.
* Lida. Sofía Alejandra Pérez Estrada.

Presupuesto:
* Para este proyecto hemos calculado que costará más de $50,000. 

Descripción del proyecto:

 Conflicto social (delincuencia)
En estos momentos podríamos decir que la delincuencia ha sobrepasado al Estado. El tratamiento que se le da al problema está condicionado por factores políticos que no ayudan a resolverlo, lo que sólo podría lograrse con un pacto político o una decisión valiente del gobierno actual. A continuación la mayoría de los factores que deben tomarse en cuenta si se quiere una solución real y efectiva:
Si se toma en cuenta que se requiere, de acuerdo con estándares mundiales, 3.5 policías por cada mil habitantes, y considerando que El Salvador tiene más de seis millones de habitantes, la deficiencia operativa es evidente. Efectivamente, deberíamos tener más de 21,000 policías y sólo tenemos 16,400, es decir, 4,600 policías menos de los necesarios. Si se considera además que los mismos sólo trabajan ocho horas diarias, el problema se vuelve más agudo. Por otro lado, en el ejército hay 8,000 efectivos pagados por los ciudadanos que aportan sus impuestos y que todos los días sufren los efectos de la delincuencia. El país está en un verdadero peligro y el ejército debe intervenir, con base en un acuerdo legislativo o una medida legal posible, en esta lucha contra la delincuencia. Lo que está en juego es la estabilidad del Estado y la vida de muchos salvadoreños.


Uno de los principales obstáculos para detener y mantener a los delincuentes en la cárcel es la imposibilidad que tienen los jueces para establecer los términos probatorios. Si estamos viviendo una verdadera crisis, necesitamos tener marcos legales adecuados para este momento de excepción. No se puede resolver una situación particular con medidas de corte general. Esta es una verdadera guerra y se hacen necesarias medidas específicas para ganarla. En otros países se ha ensayado con mucha efectividad la figura del juez sin rostro. Es absolutamente necesario un marco jurídico especial y apropiado para la guerra. Éste o cualquier otro recurso que permita establecer justicia sobre la base de apreciar lo grave de la situación, serán indispensables para lograr el retorno a la paz.



En la solución de un problema de tal envergadura, se necesita la cooperación de todos, ya que todos pueden ser afectados directamente por el mismo. Se hacen necesarios recursos financieros para resolverlo. Laboratorios científicos y sofisticados, y un equipamiento apropiado, son factores que deben ser atendidos con absoluto convencimiento de que son absolutamente necesarios. No se puede combatir armas de alto calibre con pistolas. Por otro lado, se debe garantizar la paga justa para los policías. Todo esto se hace con dinero, el cual es limitado con la capacidad actual del gobierno. Proponemos el aumento a la tasa impositiva. Que esto tiene un costo político es relativo, por cuanto mayor puede ser el costo de enfrentar una crisis. En todo caso, este es el momento en el que se deben privilegiar los intereses vitales del pueblo sobre los intereses particulares. Claro que esto se podría evitar si los índices de evasión fiscal se pudieran reducir. Habría que preguntarse si esto es posible en El Salvador.